Parranda
No sé si lo vaya a escribir algún día, pero al menos quiero dejar el germen.
La semana pasada, en orden cronológico, fue el cumpleaños del Alex C. y del Ricardo. Por mi salida a Michoacán no pude estar en la celebración del Alex y el del Ricardo fue el lunes; así que busqué organizar algo para celebrarlos el viernes. Nunca he sido muy buen organizador de este tipo de eventos ó existe alguna razón que desconozco por la cual la gente no suele acudir a mi convocatoria; en fin, son cosas que me suceden y que habré de encontrarles explicación algún día. La cosa es que al final acabamos yendo solamente un nuevo amigo y yo a un cierto bar por el que siento predilección. Todo iba bien hasta que el nuevo amigo, un misfit como yo, sintió la necesidad de ir a un lugar con diversión un poco menos evanescente y más carnal. Yo no me opuse, y fuí con él, pero sin ánimos de hacer algo más que tomar cerveza. Llegamos al lugar propuesto pero el destino estaba señalado, en el lugar tal había una fiesta del décimo aniversario con un cover de 450 pesotes por persona, con derecho a participar en improbables rifas de más inciertos premios, además de una cena buffet que por la hora no venía al caso.
Nuevo amigo y yo nos dejamos engatusar por uno de los patéticos personajes que abundan en esa zona de la ciudad a esas horas en esos días.
Entramos a un lugar de gran tamaño y establecido acorde al patrón aplicable a eso antrazos; yo, fiel a mi decisión empecé a tomar cervezas; nuevo amigo, fiel a sus deseos, empezó a catar las delicias que concupiscentes le acercaban a la mesa.
Todo fue bien conmigo, todo fue bien con nuevo amigo, pero la historia tuvo un final desagradable; no para mí, si para nuevo amigo.
Esto me hizo pensar en que las cosas no me suceden a mí, les suceden a los otros; muy pocas veces las cosas improbables me ocurren a mí, cuando ha sido así, salvo excepciones notables, los resultados han sido desastrosos.
Pensé en el Diablo Guardián, de Xavier Velasco, libro notable.
Pensé en una frase y en cuento y que aquí escribo para no olvidarla: Todo empezó en la casa de mi amigo, el del Año del Gato, cuando su esposa sacó a colación a Violeta, la del Diablo Guardián ...
Espero que salga alguna cosa interesante de esta experiencia. Lamento lo sucedido a nuevo amigo y agradezco no haber perdido el juicio a pesar de todo y haber salido bien librado.
Moraleja: tengan cuidado cuando de vayan de parranda.
Saludos,
Jerf

1 Comentarios:
Mi estimado Lalo. Eso de irse de parranda es cosa del Diablo y si hay mujeres involucradas peor (Dios mío!!!). Pero en fin, lamento no haber acudido a la convocatoria y prometo no fallar a la siguiente, a menos que falle; en cuyo caso no podré hacer nada al respecto. Un abrazo y nos hablamos...
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