Coincidencias
Hace muy poco me encontré a una persona a la que estimo mucho, en circunstancias muy curiosas. No diré mucho al respecto, pues no vienen al caso los detalles de ese encuentro.
Pero sentí un gusto enorme al encontrarme con esa persona, porque la estimo mucho y fue un encuentro cordial.
Pero ese encuentro no fue más que la conclusión de una serie de eventos inesperados que me hacen pensar en que la vida es como un transitar entre islas en un mundo oceánico.
La mayor parte del tiempo navegamos y oteamos el horizonte en busca de la anhelada tierra. La gran mayoría de los días son iguales uno al otro. La mar no cambia, el viento sopla, la vida sigue. Pero en el fondo de nuestro corazón anhelamos que suceda algo inesperado; alguna extraña coincidencia que nos haga echar las velas y enfilar hacia una isla que nos dará un momento de gozo, conoceremos extrañas tierras, nuevas gentes, nuevas lenguas, sútiles sabores, embriagantes aromas.
Y así pasa la vida; y al final, eso nos queda; el recuerdo de infinitos viajes a diminutas islas que nos hacen la felicidad de la vida.
Llega a mi memoria un libro de un autor admirado y venerado: Las Ciudades Invisibles, de Ítalo Calvino. Hermosa obra de breves viajes a ciudades maravillosas.
Así han sido, son y serán esas hermosas personas con las que hubo, hay y habrá coincidencias: inolvidables y entrañablemente queridas.
Siempre me dará gusto encontrar a los buenos amigos.
¿Podremos reunirnos alguna vez más? No dejaré de navegar.
Jerf conmovido :-D

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