Eso no tiene la menor importancia
Recuerdo con gran admiración a Don Arturo De Cordova, gran actor mexicano que hizo famosa esa frase que dice: "eso no tiene la menor importancia". Era impresionante el dejo de desdén con que la pronunciaba, de una elegancia extrema, siempre me ha causado gran impresión; lo dice como si de verdad el suceso en cuestión sea de la más absoluta nimiedad; como si el roce del ala de una mosca a una minúscula partícula de polvo fuera más relevante que aquello a lo que Don Arturo demeritaba de manera tan magistral.
Es importante saber que un hecho aislado no tiene la menor importancia si lo descontextualizamos; al quitar el contexto a un suceso, dicho evento pierde su trascendencia. Un plantón no es más que uno más de los millones de plantones que seguramente han ocurrido a multitud de seres humanos a lo largo de los tiempos.
Pero ¿qué pasa si el plantón en cuestión adquiere un contexto relevante y se convierte en MI plantón, aún más, el plantón que me dieron a MI el día de HOY?; entonces, y con el perdón de Don Arturo de Córdova, a este asunto ya no le aplica su famosa frase.
Afortunadamente para mí entran en juego otros poderosos haberes del acervo humano, y en este caso es la sabiduría popular, que sabiamente empieza con la famosa frase “dice el dicho, y dice bien ...”. Así pues, dice el dicho, y dice bien, que al buen entendedor pocas palabras.
Como bien lo definió Marx en el siglo XIX, las fuerzas de la historia son de naturaleza diálectica, los opuestos luchan y producen la historia; de ahí nació el materialismo dialéctico. Claro, pobre señor Marx, seguro que no tuvo la oportunidad que nosotros tenemos de la comunicación cuasi-instantánea; si la hubiera tenido seguro que se hubiera ahorrado muchos esfuerzos si hubiese conocido del Ying y el Yang; los opuestos (la historia nos demuestra una vez más que cuando nosotros vamos los hombres del Oriente vienen). Se debe aprender tanto de lo visible, como de lo invisible; de lo que se dice, como de lo que se calla; de lo que se hace, como de lo que se deja de hacer.
Así, con esta sabiduría, que solo el estudio minucioso y detallado de los principios de la dialéctica da; he llegado a comprender que sin dolor hay que aceptar que lo que ha sucedido hoy no tiene la menor importancia. Justamente por lo que no sucedió hoy, he comprendido mucho mejor algo que esperaba entender si hubiesen sucedido las cosas; es decir, he aprendido más de lo que no fue, que de lo que pude haber aprendido de haber sucedido lo que esperaba. Sí, suena un poco complicado, lo sé, pero así son las cosas de esta índole, no son para la razón, son para el alma. Dejo a la imaginación del lector los detalles; esos los guardo para mí, es material de suma valía para la obra en ciernes.
Y por cierto, justamente el conflicto, el desequilibrio, es lo que da lugar a la creación literaria. Es el desequilibrio del autor, producido por alguna crisis de la índole que sea, que busca sublimarse para restablecer el equilibrio. Y si no fuera así, ¿alguien puede responder a esta pregunta?: ¿por qué los cuentos suelen terminar con alguna de las infinitas variantes del “y vivieron felices para siempre”? ¿alguien se ha tomado la molestia de narrar esa felicidad?, hasta donde alcanzo a recordar, no. Lo interesante viene del conflicto, de la crisis, ahí está la semilla de la creación.
Les dejo otra de Radio Futura, buena poesía llevada a la música, es mi recomendación musical del día de hoy para los que deseen sensibilizar sus oídos.
La Estatua del Jardín Botánico
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
Y he aprendido a esperar sin razón
Soy metálico en el Jardín Botánico
Con mi pensamiento sigo el movimiento
de los peces en el agua
Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación
Esperando un eclipse
me quedaré
Persiguiendo un enigma
al compás de las horas
Dibujando una elipse
me quedaré
entre el sol y mi corazón
Sean felices todos en estos días, que la calidez de sus corazones haga olvidar la gelidez del ambiente.
Jerf (plantado pero contento)
P.D. ¿qué sería de nosotros si no tuviéramos cosas que contar?
© 2004, Jesús Eduardo Reynaga De la Fuente, excepto la letra de la Estatua del Jardín Botánico que corresponde a Radio Futura y a los tenedores de sus derechos :-)
